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viernes, 9 de enero de 2015

EN EL 25 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JAIME GIL DE BIEDMA ALGUNOS DE SUS AMIGOS LO RECUERDAN CON SUS POEMAS FAVORITOS

 
Ahora que de casi todo hace ya veinte años, como el poeta solía repetir, se cumplen veinticinco de la muerte de Jaime Gil de Biedma Barcelona, 1929-1990). Miembro de una familia de la alta burguesía castellana, estudió Derecho en Barcelona y Salamanca, y se convirtió en alto ejecutivo de la Compañía de Tabacos de Filipinas. Al tiempo, escribía y gozaba una secreta vida canalla, de poemas, amores clandestinos, amigos y bares “últimos de la noche”.

Su obra, no muy abundante [Versos a Carlos Barral (1952), Según sentencia del tiempo (1953), Compañeros de viaje (1959), En favor de Venus (1965), Moralidades (1966), Poemas póstumos (1968), Colección particular (1969), además de sus memorias, Diario del artista seriamente enfermo (1974) y ensayos El pie de la letra: Ensayos 1955-1979] trató siempre dos temas, “el paso del tiempo y yo”, lo que hizo que el propio poeta declarase a menudo que “el problema es que he escrito poquísimo, y que, por tanto, se escribe siempre sobre los mismos temas. La verdad es que estoy harto”.

Y ese cansancio, incluso de sí mismo, le llevó a un silencio poético casi total en 1974.

Con todo, lo vivido y escrito hasta entonces le había convertido en una de las grandes figuras, si no la mayor, de la llamada Generación del 50, y en un auténtico mito para las posteriores, que vieron en él un modelo culturalista y vital.

Su amigo Juan Marsé, que le cuidó hasta el fin, Vicente Gallego, Luis García Montero, Eloy Sánchez Rosillo, Manuel Vilas, Álvaro Valverde, Elena Medel, Juan Antonio González Iglesias y Lorenzo Oliván le rinden homenaje en El Cultural, eligiendo razonadamente su poema favorito
Juan Marsé: "Elijo este poema por una razón descaradamente personal. Porque yo también vivo en este poema, porque fui testigo de su gestación y porque recuerdo el día feliz que su autor me leyó la última y definitiva versión del poema en el "sótano negro", y brindamos con ginebra".
Amistad a lo largo
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
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lunes, 24 de noviembre de 2014

JUAN GOYTISOLO, PREMIO CERVANTES 2014





El "gran heterodoxo" de la literatura española gana "por mayoría" el premio más importante de las letras hispanas.
Nacido en Barcelona en 1931, Juan Goytisolo es uno de los escritores más relevantes y comprometidos con la narrativa en lengua española del último medio siglo. Considerado como interlocutor entre la cultura europea e islámica, también es uno de los intelectuales más críticos de las últimas generaciones.
Goytisolo estudió Derecho en la Universidad de Barcelona. En 1956 se instaló en París, donde trabajó como asesor literario de la editorial Gallimard. Conocedor y estudioso del mundo árabe, afincado en Marrakech, ha contribuido a través de artículos y ensayos a dar a conocer en Europa la realidad de estos pueblos.
En 1954 publicó su primero novela, ‘Juegos de manos’, a la que siguieron, entre otras, ‘La resaca’, ‘Campos de Níjar’, ‘Señas de identidad’, ‘Juan sin tierra’, ‘Cuaderno de Sarajevo’ o Reivindicación del conde Don Julián’.
Toma el relevo de Elena Poniatowska, narradora y periodista mexicana ganadora en 2013. El diploma y la medalla que lo acreditan como ganador del Cervantes 2014 le serán entregados por el Rey Felipe VI en una solemne ceremonia académica que se celebrará el día 23 de abril del próximo año en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.
Los ganadores de las dos últimas ediciones, Elena Poniatwoska y José Manuel Caballero Bonald, fueron miembros del jurado, del que también formaron parte Soledad Puértolas, Inmaculada Lergo, Fernando Galván, Carmen de Benavides, Julio Martínez Mesanza, y Mercedes Monmany, entre otros.
Creado en 1975, el Cervantes es el galardón mayor de nuestras letras y reconoce "la figura de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano".
En sus 39 años de vida solo en cuatro ocasiones ha recaído en mujeres: las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013)
Los candidatos al Cervantes son propuestos por el pleno de la Real Academia Española, por las Academias de la Lengua de los países de habla hispana y por los ganadores en pasadas ediciones. No puede ser dividido, declarado desierto o concedido a título póstumo, según las normas que se establecieron después de que en1979 el jurado concediera el premio ex aequo al español Gerardo Diego y al argentino Jorge Luis Borges.

lunes, 25 de agosto de 2014

CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JULIO CORTÁZAR








Cuando se cumplen cien años del  nacimiento de Julio Cortázar (Ixelles, Región de Bruselas, 26 de agosto de 1914 - París, 12 de febrero de 1984), recuperamos  este  imprescindible artículo de Andrés Amorós “ el artista como perseguidor”  sobre el genial escritor.

Fue Julio Cortázar, uno de los escritores que revolucionó las letras hispanoamericanas desde los años 50, principalmente con sus relatos, aunque también dejó su huella en el campo de la novela y la poesía.
Bestiario, Final del juego, Todos los fuegos el fuego o Queremos tanto a Glenda son algunos de los títulos más emblemáticos de sus recopilaciones de cuentos, que han supuesto un antes y un después para el género desde su aparición.
Pero Cortázar también dejó tras de sí una novela emblemática como Rayuela usando los finales abiertos de capítulos para implicar al lector y la obra Historia de cronopios y famas. Incluso en la poesía, un género donde no encontró el mismo reconocimiento, aportó textos como Pameos y Meopas o Salvo el crepúsculo.


Y es que  la literatura y la vida, para los escritores de verdad, se mezclan hasta convertirse en la misma cosa. Cortázar no fue una excepción a esta regla: sus amores influyeron en su literatura y su literatura influyó en sus amores. Lee más

Para acercarnos al escritor, en este aniversario, nada mejor que  hacerlo a través de sus cuentos  que fue el género que cultivó con mayor destreza. Lee  en Marabilias  cinco de sus mejores cuentos.