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jueves, 6 de febrero de 2014

DIEZ LIBROS (Y UN VIDEOCLIP) PARA COMPRENDER LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL





Ya estamos de lleno en el centenario (aunque aún falten meses para su fecha real de aniversario) de la Gran Guerra, aquella que luego se llamaría Primera Guerra Mundial y que en realidad fue la continuación de otra contienda, casi desconocida pero fundamental para entender los conflictos del siglo XX, como fue la Guerra Franco-Prusiana de 1870. Los anaqueles de las librerías empiezan a rebosar de libros sobre aquella carnicería, por lo que hoy en Marabilias seremos tan audaces como para hacer una criba, con lo que ya nos ponemos la venda antes de la herida por dejarnos algún seguro que más que interesante volumen sobre la materia. Y ya puestos, no quedará la cosa sólo en obras de ensayo, sino también novelas y comics. Accede a Marabílias si quieres saber más 







En el primero  de estos diez libros “La primera guerra mundial contada para escépticos el autor jiennense Juan Eslava Galán (2014)  Ed. Planeta, se mezclan   anécdotas, datos, documentación y mucha, mucha historia. Esas han sido las armas de Eslava Galán en estas páginas, que no escatiman en raras y curiosas estampas, pero también en ásperas lecturas. “El nacionalismo es la ideología de los tontos, pero siempre hay quien saca partido de ella”, escribe irónico el escritor al referirse al desencadenante de la guerra: el asesinato del heredero del Imperio Austrohúngaro cometido por un joven nacionalista serbio, un hecho que altera brusca y completamente la situación. Corre el 28 de junio de 1914 y lo peor está por venir. El nacionalismo –peste del siglo XX y, de momento, del XXI, señala el autor- iba a poner enseguida con ese atentado el mundo patas arriba. No sólo retrata el frío, la humedad y enfermedades, sino que se afana en describirlas como lo que fueron: una vida de ratas. Eslava se permite la curiosidad, quizá para profundizar el horror y trocarlo en macabro chiste. Existen, de hecho, verdaderas curiosidades en este libro: así  la rocambolesca historia del jamón que se conserva en una urna de cristal en la taberna El Gorrión, en Jaén. El entonces dueño del local se enamoró de una joven clienta a la que la grasa del jamón había manchado el vestido, así que decidió no probarlo y conservarlo, casi momia, en la bodega. Todavía hoy se puede bajar a la bodega del citado bar y contemplarla dentro de la citada  urna.
 



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